Una vez cocido, retira el budín del baño maría y deja que se enfríe completamente antes de desmoldar. Este paso es crucial para que conserve su forma y textura cremosa. Cuando esté frío, pasa un cuchillo por los bordes del molde, desmóldalo con cuidado y sírvelo en un plato bonito.
Puedes acompañarlo con crema batida, frutas frescas, un poco de chocolate derretido o simplemente disfrutarlo solo. Cada opción realza el sabor del budín y lo convierte en un postre aún más especial.
Lo que hace único a este budín es su textura cremosa y su sencillez. Al cocinarlo al baño maría en la estufa, se obtiene una consistencia suave que se derrite en la boca. Además, es un postre versátil: sirve tanto para meriendas cotidianas como para ocasiones especiales.
Otro aspecto importante es su valor emocional. Preparar un budín de pan puede convertirse en un ritual familiar: desde elegir el pan adecuado hasta mezclar los ingredientes y ver cómo el caramelo se funde en el fondo del molde. Estos momentos generan recuerdos que permanecen en el tiempo, convirtiendo al budín en un símbolo de tradición y cariño.