A veces no necesitamos más ruido. Necesitamos silencio… y fe.

A veces no necesitamos más ruido.
Necesitamos silencio… y fe.

Leer una oración en silencio puede parecer algo pequeño. Pero cuando la haces con intención, tu corazón se alinea con Dios. No es repetición vacía. Es confianza declarada.

Que Dios bendiga tu vida.
Tu salud cuando el cuerpo se cansa.
Tu corazón cuando se siente cargado.
Tu hogar y tu familia cuando enfrentan luchas.
Tu trabajo y tus finanzas cuando hay incertidumbre.
Tu camino espiritual cuando sientes que avanzas lento.
Y cada plan que pongas delante de Él.

No porque las palabras tengan poder por sí solas, sino porque el Dios al que oramos es fiel.

Tómate un momento. Léelo otra vez. En silencio. Con intención.
Y si esta oración tocó tu corazón, escribe Amén y compártela con alguien que necesite recordar que Dios todavía bendice, guía y sostiene.

Leave a Comment