Ingredientes: 1 taza de agua. Unas ramitas de menta fresca (6-8 hojas). El jugo de 1 limón entero (recién exprimido). 1 cucharadita de miel pura (preferiblemente cruda, sin pasteurizar, para conservar todas sus propiedades).
Preparación: Hierve el agua y viértela sobre las hojas de menta en una taza. Tapa y deja reposar durante 5 minutos. Cuela, añade el jugo de limón y la miel. Remueve bien hasta que la miel se disuelva.
Modo de empleo: Toma esta infusión caliente, a sorbos lentos, cuando sientas los primeros síntomas de resfriado, congestión nasal o malestar general. El calor ayuda a descongestionar las vías respiratorias, la miel alivia el dolor de garganta y tiene propiedades antimicrobianas, el limón aporta vitamina C y la menta alivia la sensación de malestar. Puedes tomarla 2 o 3 veces al día mientras duren los síntomas. Indicaciones y precauciones clave para un uso responsable
Moderación con limón en ayunas: El agua tibia con limón en ayunas es un clásico, pero no es para todos. Si padece gastritis, reflujo ácido, gastroesofágico o tiene el estómago sensible, el limón en ayunas puede irritar la mucosa gástrica. En ese caso, tómelo siempre después de las comidas o dilúyalo muy bien y observe cómo reacciona su cuerpo.
Cuidado con el esmalte dental: El ácido del limón puede erosionar el esmalte dental si se consume con demasiada frecuencia o si el contacto es prolongado. Para proteger sus dientes: beba las infusiones de limón con pajita siempre que sea posible y no se cepille los dientes inmediatamente después (espere al menos 30 minutos). Simplemente enjuáguese con agua sola.