Si te preguntan “¿cómo estás?”, no siempre conviene responder: una reflexión inspirada en Carl Jung.

Imagina que sales de casa por la mañana. El aire fresco toca tu rostro y metes la mano en tu bolso. Dentro no hay monedas ni billetes. Hay polvo de oro brillante. Ese oro representa tu energía vital.

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El psiquiatra suizo Carl Jung llamaba a esa fuerza la energía psíquica: la que te permite soñar, trabajar, amar, crear, tener paciencia y mantener la paz interior. Es el combustible del alma.

Ahora piensa: si un desconocido te preguntara qué llevas en el bolso, ¿lo abrirías y tirarías tu oro al suelo solo por cortesía?

Probablemente no.

Sin embargo, muchas personas hacen exactamente eso cada día cuando cuentan demasiado sobre su vida, sus problemas, sus planes o sus éxitos a cualquiera que pregunte “¿cómo estás?”.

A continuación encontrarás varias ideas inspiradas en la psicología profunda para proteger tu energía emocional y mental.

1. El “Niebla Personal”: no reveles cifras exactas

Vivimos en una época obsesionada con los números:

  • cuánto ganas

  • cuánto costó tu casa

  • cuánto pagaste por tu auto

  • cuánto invertiste

Muchas veces esas preguntas no buscan información, sino comparar posiciones.

Si respondes con cifras exactas, puedes despertar:

  • desprecio si la cifra es baja

  • envidia si es alta

La alternativa es responder de forma general:

  • “Lo suficiente para vivir tranquilo.”

  • “Un precio justo.”

  • “Nada exagerado, pero estoy conforme.”

No mientes. Solo proteges tu intimidad.

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