Las nevadas históricas en Kamchatka registradas en enero de 2026 dejaron una huella profunda en el extremo oriental de Rusia. Lo que comenzó como una sucesión de tormentas invernales terminó convirtiéndose en una emergencia regional con consecuencias humanas irreversibles. Dos personas murieron, decenas de barrios quedaron bloqueados y la infraestructura urbana fue rebasada por la acumulación de nieve. El episodio expuso con crudeza cómo el clima extremo puede transformar un fenómeno natural en una tragedia.
