« Una verdad que no conoces »

🌍 La historia de Lior y las Gotas del Tiempo

En un mundo casi igual al nuestro vivía Lior, una persona común con un hábito muy particular:
Lior siempre olvidaba beber agua.

No era porque faltara agua —había por todas partes— sino porque Lior siempre estaba pensando en otra cosa. Por la mañana corría. Al mediodía se le olvidaba. Por la noche se decía: «mañana me acordaré».

Un día, mientras Lior caminaba por un parque antiguo, descubrió una fuente extraña. No era grande, pero el agua brillaba como si contuviera luz.

Encima había una frase grabada:

«Cada sorbo alimenta más que la sed.»

Curioso, Lior bebió un pequeño sorbo.

En ese instante, el mundo se ralentizó.

Una diminuta figura apareció en el borde de la fuente. Estaba hecha de agua, como una gota viviente.

Me llamo Tima —dijo—. Soy una Gota del Tiempo.

💧 El secreto del agua

Tima explicó que, en ese mundo, cada persona era como un jardín.
Los pensamientos eran las plantas.
La energía, la tierra.
Y el agua… era lo que permitía que todo circulara.

Cuando no bebes suficiente, dijo Tima, el jardín no muere… pero se vuelve lento, cansado, menos alegre.

Lior miró a su alrededor y vio algo extraño:
versiones de sí mismo.

Un Lior cansado, con dificultad para concentrarse.
Otro irritable sin saber por qué.
Y luego otro, más tranquilo, más claro, que sostenía una botella de agua.

Ese último —dijo Tima— bebe agua con regularidad.

🌱 El pacto de los pequeños sorbos

Lior preguntó:
¿Tengo que beber muchísima agua?

Tima sonrió.

No. Solo a menudo. Al agua le gusta la regularidad, no el exceso.

Le propuso un pacto sencillo:

  • Un sorbo por la mañana

  • Un sorbo después de cada pausa

  • Un sorbo antes de dormir

Cada sorbo liberaría una Gota del Tiempo, ayudando a Lior a sentirse un poco más presente.

⏳ Los días que cambian

Los días pasaron.

Al principio, Lior aún se olvidaba a veces. Pero cada vez que bebía, pensaba en Tima. En su jardín interior.

Poco a poco:

  • Las mañanas se volvieron más claras

  • Los pensamientos, menos confusos

  • El cuerpo, más ligero

Nada mágico, nada exagerado.
Simplemente… mejor.

Una noche, Lior regresó a la fuente. Se había convertido en una fuente normal. Pero la frase seguía allí.

«Cada sorbo alimenta más que la sed.»

Lior sonrió, bebió un sorbo y continuó su camino.

Desde ese día, Lior no bebe agua por obligación.
Bebe para cuidar su jardín.

Y quizá, sin saberlo,
cada vez que bebes un vaso de agua…
una pequeña Gota del Tiempo sonríe en algún lugar 💧✨

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