Si un hijo no valora:
no supliques,
no te justifiques eternamente,
no te anules para ser aceptada.
Poner límites también es un acto de amor…
y, muchas veces, el único que enseña a valorar.
Ezoic
Reflexión final
La valoración no se exige, se aprende.
Y cuando no llega, la madre también tiene derecho a: