“Voy a soportar ahora para recibir recompensa después.”
“Renuncio a lo que quiero, pero algún día todo se compensará.”
Este intercambio interno suele terminar en frustración.
Confucio proponía algo distinto: vivir según lo correcto para uno mismo, sin exigir compensaciones al destino.
La psicología moderna llama a esto locus de control interno.
La filosofía lo llama madurez.
El bienestar no depende del tiempo, del gobierno, de la familia ni de las circunstancias. Depende de la relación personal con lo vivido.
La vejez no crea el carácter. Lo revela.
si hubo gratitud, la profundiza
si hubo resentimiento, lo amplifica
si hubo sabiduría, la vuelve visible
si hubo caos interior, lo expone
Por eso Confucio insistía en trabajar el interior todos los días.
Quien lo hace en la juventud descansa en la vejez.
Quien lo evita, debe enfrentarlo cuando ya tiene menos fuerzas.